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EL CEREBRO MUSICAL

 

Voy en el transporte público rumbo a mi trabajo mientras suena la divertida canción del pollito pio, apartir de ese momento no puedo sacar esa canción de mi cabeza en todo el día…¿te ha pasado? 

 

 

¿Qué es la música?

La música es una combinación de melodía, armonía y ritmo, es también un componente distintivo de todas las sociedades humanas y uno de sus principales efectos es generar una sensación compartida de orgullo, unión, respeto y cohesión1.

 

 

El impacto de la música en nosotros

Las artes proporcionan al artista y a quienes tienen contacto con sus obras, diferentes experiencias. Además, son un medio fascinante para abordar el funcionamiento del cerebro y comprender el proceso creativo e interpretativo. Así mismo, la música tiene un gran impacto en nuestro cerebro y en los diferentes ámbitos donde nos desarrollamos. 

 

A nivel fisiopsicológico, la música actúa sobre el hipotálamo, el núcleo de accumbens y el área tegmental ventral, lo que activa los centros de recompensa y placer de nuestro cerebro. También estimula la producción de oxido nítrico, una sustancia vasodilatadora; la liberación de serotonina; y ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés y la ansiedad. Aunque puede sonar contradictorio, es verdad que algunas personas disfrutan escuchando canciones tristes. Esto es debido a otra hormona, en este caso la prolactina, segregada por nuestro cerebro cuando sentimos tristeza para producirnos un sentimiento de consuelo. Extrañamente, existen personas a las que no le gusta la música, se trata de un trastorno conocido como anhedonia musical que impide sentir placer a quien escucha la música y parece estar relacionado con las vías nerviosas que relacionan el oído con el sistema de recompensa de nuestro cerebro2. 

 

La capacidad de percepción, movimiento, coordinación o audición, son algunas de las virtudes esenciales de un buen músico e implica que su cerebro cuente con algunas partes especialmente desarrolladas2. Al momento de escuchar o bailar música se activa el sistema límbico, lo cual produce placer y bienestar, específicamente en la amígdala, también existe un aumento en la vía dopaminérgica de recompensa mesolímbica (incluido el núcleo accumbens), la formación hipocámpica y en otras áreas como la corteza motora y premotora. No obstante, cuando tocamos algún instrumento musical, se activan muchas otras áreas y redes neuronales simultáneas que involucra la colectividad en el cuerpo calloso, estructura que une a ambos hemisferios cerebrales y favorece la integración sensorial, así como el control independiente de las manos1. 

 

A nivel emocional, la música activa nuestro cerebro emocional, y puede producir, entre otras cosas, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, sensación de escalofrío y diferentes modificaciones afectivas como júbilo, llanto, entre otros.

 

Estudios de imágenes cerebrales han demostrado que escuchar música activa áreas del sistema límbico, la estructura central encargada del procesamiento emocional. Las melodías que nos agradan activan las áreas relacionadas con el bienestar, específicamente el “circuito de gratificación dopaminérgica”3.

 

En el área de la psicología, escuchar música tiene un efecto tranquilizador y es por ello que la musicoterapia es una disciplina con un desarrollo cada vez más amplio2. También se ha documentado que en algunos pacientes con infarto cerebral puede mejorar las emociones negativas, la memoria verbal y la atención. Así mismo, se ha estudiado cómo la música puede modificar la actividad de algunas estructuras en otras enfermedades psiquiátricas y neurológicas como la depresión, la ansiedad, la enfermedad de Parkinson, el estrés postraumático, la esquizofrenia y las enfermedades neurodegenerativas que presentan anormalidades estructurales y disfunción en áreas cerebrales específicas como la amígdala, el hipocampo, el tálamo, el núcleo accumbens, el caudado y la corteza del cíngulo; la música las modifica de manera específica, función que cumpliría fines terapéuticos1. La música tiene un poder extraordinario para evocar recuerdos, que pueden ser muy vívidos, ligados a momentos significativos y autobiográficos en la vida de los individuos. Lo anterior ha sido un beneficio interesante en la clínica para el mejoramiento de personas con enfermedad de Alzheimer3. 

 

En el ámbito publicitario, las melodías de los anuncios utilizan una «jugarreta» de nuestro cerebro para crear un vínculo y así hacer que pensemos todo el rato, de alguna manera, en el producto que están intentando vender. Si no puedes sacarte de la cabeza esa melodía o canción que escucharte, se de a la corteza auditiva del cerebro y sucede porque nuestro cerebro intenta ordenar la información; en ocasiones, tratándose de la música, interpreta que hay trozos de la melodía incompletos, por que procura llenar los espacios que le faltan y la repetición es la manera que tiene de buscar las piezas que no tiene2. 

 

 

Sincronización musical 

Al ser un fenómeno social en el que se fomenta el contacto entre las personas, se ha convertido en una especie de necesidad, como acto de convivencia. La música provoca en algunos el impulso de bailar, además de escuchar, y esta actividad, cuando es grupal, crea una experiencia tanto afectiva como de placer, al mismo tiempo que se genera movimiento físico y emocional1. 

 

Cuando varias personas escuchan a la vez un mismo tipo de música, esta es susceptible de estimular sus neuronas cerebrales de la misma manera, dando lugar a una especie de sincronización que puede desembocar en una experiencia o conexión emocional compartida a través del ritmo, como sucede en los conciertos.

 

También puede ser la razón por la que en muchas culturas, a la hora de una batalla, los ejércitos contaban con tambores de guerra u otros instrumentos para sincronizar de alguna manera a los combatientes y acrecentar la valentía de los luchadores2.

 

 

Conclusión 

La música tiene múltiples beneficios en las personas y su entorno. A través del cerebro, órgano creador, receptor e intérprete de las diferentes creaciones musicales se construye a nivel social un acervo cultural de valor incalculable, y a nivel personal proporciona sentido a nuestras vidas al hacerla más placentera.

 

 

Bibliografía 

1.Brêda-Yepes, M. (2023). El cerebro musical. Medicina y Cultura, 1(1). UNAM.

https://doi.org/10.22201/fm.medicinaycultura.2023.1.1.8

 

2. National Geographic. (2019, marzo). Música, cerebro y hormonas, una relación muy estrecha. España. Blog.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/musica-cerebro-y-hormonas-relacion-muy-estrecha_14069

 

3. Palacios, L. (2023). El maravilloso impacto de la música en el cerebro. Revista Nova et Vetera, 9(90). Universidad del Rosario.

https://urosario.edu.co/revista-nova-et-vetera/cultura/el-maravilloso-impacto-de-la-musica-en-el-cerebro

 

 

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